El artículo “Individual Retirement Accounts as an Alternative Pension Policy to Public Pension Reserve Funds”, de los autores Javier Díaz-Giménez y Julián Díaz Saavedra, analiza una cuestión clave para el futuro de las pensiones en España y en otros países que enfrentan un envejecimiento poblacional ¿es mejor acumular recursos en un fondo público de reserva para las pensiones o destinarlos a cuentas individuales de ahorro para la jubilación?
Los autores parten de un problema ampliamente conocido. El aumento de la esperanza de vida y la baja natalidad están poniendo bajo presión a los sistemas públicos de pensiones de reparto, como es el caso de España. Cada vez hay menos trabajadores por pensionista y, por tanto, resulta más difícil financiar las prestaciones futuras. Muchos gobiernos han respondido creando Fondos Públicos de Reserva (Alemania, Francia, Noruega, etc), los cuales acumulan recursos en épocas relativamente favorables para utilizarlos cuando aumenten los gastos en pensiones.
En España, esta función la desempeña el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, reconstruido, recientemente mediante el llamado Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). Este mecanismo añade una pequeña cotización extra a trabajadores y empresas con el objetivo de acumular recursos para afrontar los gastos en pensiones durante las próximas décadas.
La novedad del estudio consiste en plantear una alternativa que aún no ha sido explorada: en lugar de ingresar esas cotizaciones adicionales en el Fondo de Reserva, depositarlas en cuentas individuales de jubilación a nombre de cada trabajador. El dinero acumulado se invertiría en activos privados, con un determinado rendimiento, y al llegar la jubilación, se transformaría en una renta anual constante hasta el fallecimiento del beneficiario.
Para averiguar cuáles podrían ser las consecuencias de dicha alternativa, los autores utilizan un simulador de la economía española, el cual ha sido anterior y ampliamente usado en estudios publicados en diversas revistas científicas de gran calidad (véase, por ejemplo, Díaz-Giménez y Díaz-Saavedra, 2026).
Con esta herramienta, se simulan dos escenarios. El primero, un escenario actual donde las cotizaciones del MEI se acumulan en el Fondo Público de Reserva, como se hace en la actualidad. Hay que recordar que el MEI, incrementa el tipo impositivo sobre las nóminas, dado que éste pasa de 0,6 puntos porcentuales en 2023 a 1,2 puntos porcentuales en 2029, año a partir del cual se mantiene constante. Y como ya se ha dicho, estos ingresos adicionales se acumularán en un Fondo de Reserva para compensar los desajustes entre ingresos y gastos por pensiones, por lo que, y desde 2033 hasta 2052, el Gobierno español podrá realizar retiros de este fondo para reducir parcialmente el desequilibrio entre los ingresos por cotizaciones y los gastos en pensiones. En el segundo escenario, se analiza cuál sería la evolución de la economía española, si los ingresos obtenidos del MEI, se invirtieran en cuentas individuales de capitalización.
Los principales resultados que encuentran los autores son que, y como era de esperar, bajo el sistema de cuentas individuales los trabajadores acumulan un patrimonio propio para la jubilación. Así, y por ejemplo, a los 62 años, el saldo medio de estas cuentas podría equivaler aproximadamente al 47 % del PIB per cápita para trabajadores con menor educación y superar el 70 % para los trabajadores con estudios universitarios. Más aún, y al tener una renta anual adicional, los jubilados disponen de mayores ingresos, lo que les permite consumir más durante la jubilación y mantener un nivel de vida más estable a lo largo de toda su vida. Pero además, y al saber que habrá un ingreso adicional en la jubilación, los trabajadores necesitan ahorrar menos por su cuenta durante la vida laboral, por lo que parte de ese dinero puede destinarse a consumo presente.
Los autores encuentran que inmediatamente tras la reforma, algunos trabajadores, especialmente los mayores, retrasarían su jubilación y trabajarían más horas para acumular más recursos en sus cuentas individuales. Esto provocaría aumentos temporales del empleo, la producción y el ahorro agregado. Pero el resultado más destacado del estudio es el aumento del bienestar. Los autores estiman que el valor actual del incremento de consumo para las generaciones vivas al presente de la reforma podría superar el 10 % del PIB español. Además, las ganancias son especialmente altas para los hogares de renta baja y menor nivel educativo, porque son quienes más se benefician de disponer de una renta adicional garantizada durante la jubilación.
Cabe destacar que el trabajo no propone eliminar el sistema público de pensiones. Más bien sugiere que los recursos adicionales recaudados por el MEI, podrían utilizarse de forma más eficiente si se canalizaran hacia cuentas individuales de ahorro para la jubilación. Según los autores, esta opción podría mejorar el nivel de vida de los futuros jubilados, a la vez que repartir mejor el consumo a lo largo de la vida, generando así beneficios, especialmente relevantes para las generaciones jóvenes y de menores nivel educativo.
En definitiva, el mensaje central del artículo es que las cuentas individuales de jubilación financiadas con las cotizaciones adicionales del MEI podrían ofrecer una alternativa más beneficiosa que la acumulación de estos recursos en el Fondo Público de Reserva, dado que las mejoras en consumo y bienestar serían persistentes y significativas, sobre todo porque permitirían a los trabajadores llegar a la jubilación con un patrimonio propio que genera ingresos adicionales de por vida.
Referencias
Díaz-Giménez J., y J. Díaz Saavedra, 2026. Pensions in Spain: A Reform that Backfires. International Tax and Public Finance, vol. 33 (2), pp 668-704.
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